¿Pero qué necesidad tengo yo de ir al gimnasio?

Hablaba con mi amiga Cris el lunes por la noche sobre nuestros cuerpos hermosos a los casi 30 años que tenemos encima. Me decía que últimamente sale a correr, prueba el crossfit y sigue yendo a sus clases de padel. Pero claro, mi amiga se está poniendo cachas (y yo no) y no está siguiendo una rutina digamos buena para eliminar cualquier resto de patata frita de su dieta. Yo le decía que sí, que estoy yendo al gimnasio y a bikram yoga y todo lo que tú quieras, pero que todas las semanas caen una o dos bolsas de Fritos, mi nuevo amante bandido. Mi rutina más asentada es comprar la bolsa de Fritos pertinente (la grande) y comérmela con uno, dos o tres capítulos de mis series favoritas. Sigue leyendo