50 sombras de Grey; 50 bostezos de Pato

Confieso que no me he leído los libros. Al menos así podéis seguir queriéndome. No soy de best sellers, mucho menos de ese tipo de obras, totalmente respetables, que no aportan nada a la literatura salvo cientos de miles de dólares en el bolsillo de unos cuantos afortunados. Y después de este zasca, voy al grano: en la noche del viernes reuní a siete amigas en casa para ver 50 sombras de Grey. Sí, me la descargué porque me recomendaron que no pagara por “esa mierda de película”. “Jolín”, pensé, “no será tan mala cuando por lo menos echan unos kikis salvajes en la peli”.

fifty-shades-grey

El caso, que entre cena y copas decidimos ponerlos la película. Unas ya la habían visto, “y no me importa volver a verla” (o sea, que no es tan mala, right?), otras se habían leído los libros y ardían en deseos por poner cara al Christian este, y otras, como a mi, solamente nos picaba la curiosidad por ver: 1, si era tan mala; y 2, si follaban tanto como decían.

Creo que bastaron 5 minutos de película para demostrar y corroborar la primera de mis curiosidades. Y una media hora para comprobar que no follaban tanto. ¡Por Dios Santo del amor hermoso! ¿Quién es el responsable de este insulto a la inteligencia humana? ¿Qué ha hecho que este libro se haya leído en tantas manos de mujer? ¿Tan desesperadas estamos por vivir una vida que no es nuestra? ¿Nos gusta el sado? ¿Es un insulto a la mujer? ¿Por qué Grey no tiene barba?

Sí, todas esas preguntas se me ocurrían a medida que avanzaba este sopor cinematográfico. Y eso que gracias a mis amigas nos echábamos unas risas que lo hacían todo más llevadero. Frases como “ahora mismo te follaría y no pararía hasta la semana que viene”, “No, Anastasia. Primero, yo no hago el amor. Yo follo… duro”, hacían que se nos saltaran las carcajadas solas.

Venga, coño, por faaaaavor! ¿Qué tío dice eso, en un contexto normal, claro? Para empezar, el actor, Jamie Dornan, será uno de los más sexys del momento, pero tiene el carisma de una bota de leñador. Y ella, la pobre Dakota sodomizada hasta por los flashes de los photocalls (y que usa el mismo pintalabios que yo), no es la peor parada de esta patochada de película. La hija de Don Johnson tiene cara de no saber ni dónde se ha metido, de no querer estar ahí y de arrepentirse a cada paso que da por la alfombra roja.

 

Lo único que me gustó de la película es…

Lo único que me gustó de la película es…

Lo único que me gustó de la película es…

Joder, pues que sabía que tenía razón. Es muy mala, de verdad, no la veáis. Aunque os la metan en vena con tanto anuncio y tanto marketing. Ahorraos el sufrimiento.

 

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