Por qué adelgazar está bien y engordar no

Navegando en cualquier página es fácil encontrar una, dos, incluso tres llamadas a la acción de adelgazar. La dieta que sigue Perica, la que sigue Juanita y el MEGA entrenamiento con el que no vas a sudar de Menganita. No pongo nombres pero supongo que todas nos imaginamos unas cuantas.

Ayer me sorprendí a mi misma metiéndome en el blog de Gwyneth Paltrow. Se llama Goop y en él escribe sobre algunas cosas que están bien y sobre otras que son gilipolleces. Entre éstas últimas se encuentran las dietas para tener ese cuerpo sin moverte del sofá. Y una polla como una olla. Seguro que muchas habéis caído en la tentación de hacer alguna que otra dieta de famosa. Esta periodista lo ha hecho y cuenta su historia aquí.

Lo primero que hay que saber es que las famosas no hacen nada. Dormirán unas 10-12 horas diarias y el resto se lo dedican a ellas mismas: pelu, mani, pedi, un poquito de yoga. Rutina diaria, vaya. Todo eso va acompañado de un asqueroso batido verde que llaman “detox” en el que vierten una mezcla extraña de frutas y verduras que les ayuda a hacer caca con facilidad.

Nunca jamás me había preocupado por mi peso porque realizaba suficiente ejercicio diario jugando al voleibol como para comer lo que me salía del chimbi. Sin embargo, al dejar el deporte decidí hace dos años acudir a Nature House para ponerme a dieta. Me daban planes de 1000 kcal diarias. Según una amiga nutricionista es como si no comieras apenas.

El plan era que adelgazara 3 kilos de grasa, que era lo que me sobraba. Adelgacé 7 en cuatro meses. Tenía menos tripa, menos culo y menos pechotes. Pero me sentía bien. Estaba buenorra. Y todo eso sin apenas hacer ejercicio. Vamos, que me sentí famosa. Joder, más flaca sin sudar. ¡Toma!

Dejé de hacer la dieta por circunstancias del destino y volví a coger algunos de esos kilos que había dejado ir. A lo que voy es: ¿para qué narices estoy cuatro meses sufriendo, metiéndome mierdas adelgazantes, pastillas, tés y demás, si a mi lo que me gusta es comer jamón, lomo y unas croquetas de mi madre?

Las tías somos hilipollas. Eso ya lo he dicho alguna vez. Pero lo somos cuando intentamos tener el cuerpo de alguien que no somos. Incluso Elsa Pataky no es ella. Las tías somos gilipollas porque nos metemos en las páginas a mirar cómo adelgazar, cuál es la dieta mejor y cuál la más rápida. Y lo hacemos porque vivimos en una sociedad en la que está bien visto adelgazar pero no engordar por gusto.

A mi ahora mismo me está creciendo la tripa. Sí, a lo mejor me gustaría tener menos y que estuviera más dura, pero es lo que hay. Para duras ya están las cabezas de algunos cuando critican cuerpos ajenos. Nunca he sido una tabla de planchar y nunca lo seré. A quien no le guste que no mire.

Así que vivan los kilos de más y la gordura sana!

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