Reencuentro

Hola.

Después de mucho tiempo sin pasarme por aquí he decidido volver. Y lo hago gracias a una lectura veraniega que empecé hace media hora. Los culpables son mi novio y Elvira Lindo. Él, por invitarme a leer “Lugares que no quiero compartir con nadie”. Ella, por volver a descubrirme que escribir ayuda, aunque solo sea para reencontrarme conmigo misma.


Yo me conozco, vosotros me conocéis. Ha pasado mucho tiempo desde que hablara de miembros viriles, patines y bragas cómodas, pero el hastío veraniego me aporta muchas horas en las que puedo pensar, hacer y deshacer, pero, sobre todo, vivir sin prisa estos días de sol. A los que no les interese les diré que ahí arriba a la derecha está el botón de cerrar. Si no quieres leer, no lo hagas, pero tampoco dejes comentarios despectivos. Para eso tienes el Twitter.

Volveré por esos derroteros sentimentales, analizando las siempre complicadas (y divertidas) relaciones de mis amig@s. Te caeré mal, bien, regular o me odiarás, pero alguna sonrisa que otra te sacaré. Ya lo verás (uy, un pareado).

No quiero desaprovechar la ocasión (y que todavía me quedan 400 palabras para lograr lo que se dice “un texto para internet”) para contar una historia. La historia de anoche. Tornero-fresador. Dos chicas, mi amiga C. y yo, viajábamos en tren ayer hablando de la profesión de “Perico el de los palotes”. Yo le decía:

_ “Ay, me encanta la profesión de tornero-fresador”.

_ “Pues ganan una pasta”.

_ “Ya, pero solo me gusta cómo suena al pronunciarla. Tooooorneeero-fresaaador”.

Horas después, enfrascadas en una conversación inútil con un tío de apariencia también inútil acertó a decirnos (con ese acento de Mariano Rajoy) que era “tornero-fressshhhhador”. Y yo emocionada, oiga. Claro, que nosotras nos habíamos inventado nuestros nombres y nuestras profesiones mientras nos mandábamos wasaps diciendo “tu nombre mola más, puta”. ¿Quién no lo ha hecho?

Y esa es la historia de anoche. La primera de esta nueva temporada de Mi Gris es Azul. Que vuelvo con ganas de marcha y tengo mucho tiempo para decir gilipolleces. Besitos mil.

P.

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Un comentario en “Reencuentro

  1. Te diré querida P. que vuelves un poco floja pa lo q yo esperaba. Y además te informo de q mi suegro era tornero fresador antes de jubilarse, si te interesa puedo preparar una bbq en casa con él y habláis largo y tendido sobre su profesión… Jeje

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