No tomorrow

No tomorrow es una de las frases que escuché esta tarde. Que me abrió la mente y me cerró el corazón. Porque eso es lo que tengo que hacer, olvidarme, pasar página, dejarlo en una anécdota amorosa y tardía del verano (al menos para una de las partes implicadas) y dejarlo ir. Basta ya de esconder lo que siento, porque no sirve para nada y porque no tengo la culpa de que mi corazón siempre elija a los idóneos para hacerle daño.

Han sido nueve canciones. Cada una de esas nueve canciones dicen algo, algo que yo no me atrevo a decir y que dije que escribiría una vez volara a 10.000 kilómetros de aquí. Bueno, quizá él si se atreva, lo tiene más fácil. No soy una niña de 15 años a la que se le puede marear. Pero tampoco soy una de 25 que no sepa lo que hay: que te vas, que esto tiene fecha de caducidad y que, seguramente, si lees esto antes de que te vayas, quizá hoy haya sido el último día que nos hayamos visto, que nos hayamos besado y que hayamos tenido una siesta sin sentimientos y un helado empalagoso.

Recientemente leí en el blog de mi amiga María que se había enamorado, que había vivido ese amor sin tapujos y vivía cada día como si fuera el último, hasta que ese amor se consumió. Lo mío no es amor, ni siquiera se acerca, porque desde un principio supe que esto, antes de que empezara, ya estaba acabado. Es una sensación rara, extraña y que nunca me había pasado, quizá por eso me sienta como me siento ahora mismo, que no sé ni cómo explicar. Intento que estas frases tengan algún sentido pero no lo consigo.

“Nobody says it was easy, i’m going back to the start”, dice otra canción. Ojalá fuera tan fácil volver al principio, al día que nos vimos por casualidad y evitarlo, pero no puedo, así que escribo para sentirme mejor, y porque creo que, en algún momento, esto se me olvidará, quedará en lo que es, nada, y a otra cosa mariposa.

Pero no puedo evitar pensar en el “y si…”. Si, y si vivieras aquí o donde los caminantes pierden su rumbo y no a 10.535 kilómetros… pues sería diferente. O quizá no, quien sabe. Siempre nos quedaremos con la duda.

Solía escribir sobre lo mal que lo hacen los hombres, sobre lo tontos que son y lo poco que saben de tratar a una chica. Pero aquí y ahora, como parte contratante de un contrato que no he firmado, me obligo a decir que las chicas también somos gilipollas. Sabemos que nos va a doler, que lo vamos a pasar mal, que sí, que es muy guapo, pero sabemos desde el principio que nos hará daño. Y aún así decimos, bah, venga, vamos a disfrutar del momento. Pero claro, decimos eso y nos puede salir bien, pero también nos puede salir el tiro por la culata y que, encima, tus amigas te digan: te lo dije, no tenía buena pinta desde el principio. Creo que, a partir de ahora, voy a hacerles caso y dejarme de gilipolleces.

Porque las cosas bonitas solo pasan en las películas y se basan en guiones de tontas/os que creen en la idea romántica del amor.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s